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El sector pesquero de Mar del Plata enfrenta un nuevo golpe que pone en jaque la operatividad de nuestras embarcaciones. Con los nuevos valores del Gas Oil Marino, salir a pescar se vuelve una ecuación imposible para las PyMEs que sostienen el empleo en el puerto

Nuevamente, nos despertamos con una actualización de precios que nos deja contra las cuerdas. Según los últimos valores informados, el Gas Oil Marino en el Puerto de Mar del Plata ya se posiciona en $1.830,18 + impuestos para operaciones de contado, y asciende casi a los $1.900 si hablamos de pagos con cheques a 16 días.
Si a esto le sumamos los gastos de “apertura de rancho” (que ya superan los $2.000 + impuestos), el servicio de muelle y el canon portuario, el costo fijo antes de que el motor empiece a girar es asfixiante.

¿POR QUÉ ESTE AUMENTO ES UN “FLAGELO”?

Para que el público general lo entienda: la pesca costera y fresquera no es una gran corporación con espalda infinita. Somos familias pesqueras y PyMEs.

  • Combustible como insumo crítico: Representa el mayor costo operativo de una marea. Cuando el combustible sube, el margen de rentabilidad desaparece.
  • El riesgo de la inactividad: Si el barco se queda en el muelle porque los costos superan lo que se recauda por la venta del pescado, no solo pierde el armador. Pierde el marinero, pierde el estibador, pierde el camionero y pierde la mesa de los argentinos.
  • La disparidad regional: Vemos con preocupación que en otros puertos del sur, como Comodoro Rivadavia o Caleta Paula, los precios son incluso superiores, lo que anticipa una crisis logística a nivel nacional.
  • La necesidad de previsibilidad
    No pedimos privilegios, pedimos condiciones para trabajar. La pesca es un motor fundamental para la economía bonaerense, genera empleo genuino y divisas para el país. Sin embargo, este goteo incesante de aumentos, sin un marco que contemple la realidad de las embarcaciones de menor escala, nos empuja a una parálisis técnica.
    Salir a pescar hoy es una apuesta de alto riesgo donde el mar no es el único que nos puede jugar una mala pasada; la planilla de costos es, hoy por hoy, nuestro peor temporal.

Desde nuestra asociación, seguimos gestionando y alzando la voz ante las autoridades. Necesitamos reglas claras y una mirada sensible hacia el sector fresquero. No podemos permitir que el puerto más importante del país se detenga por la imposibilidad de cargar combustible. La pesca es presente, pero sobre todo es el futuro de Mar del Plata.

Sigamos defendiendo la pesca costera y el trabajo de nuestra gente.