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Por Sebastian Agliano
Presidente de la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera y Fresquera

La última sesión del Consejo Federal Pesquero puso sobre la mesa un debate central para el futuro productivo de nuestra ciudad: la reapertura del mecanismo para redistribuir cuotas de merluza común no capturadas.
En un momento donde las plantas de procesamiento de Mar del Plata enfrentan una severa falta de materia prima y la flota fresquera retorna de las aguas patagónicas, cada tonelada que se asigne al fresco representa turnos de trabajo reales para miles de familias en tierra.

LA DISCUSIÓN EN EL CONSEJO FEDERAL PESQUERO

Durante la última reunión del Consejo Federal Pesquero (CFP), formalizada en el Acta CFP N°25/2026, la Cámara de Armadores de Buques Pesqueros de Altura (CAABPA) solicitó formalmente reabrir durante 2026 la opción para que los titulares de Cuotas Individuales Transferibles de Captura (CITC) pongan a disposición del organismo hasta el 50% de los volúmenes anuales que estimen dejar sin capturar (Pescare).
La iniciativa busca que esas toneladas ingresen a la Reserva de Administración para ser reasignadas antes de fin de año. La demanda operativa es evidente: en lo que va de 2026 ya se registraron 73 transferencias temporales por más de 31.300 toneladas de merluza, lo que demuestra que los buques que están pescando necesitan cupo urgente para no frenar su actividad (Pescare).

LA POSTURA DE BUENOS AIRES: DESTINO EXCLUSIVO A BUQUES FRESQUEROS

Frente a este pedido, la representación de la Provincia de Buenos Aires en el CFP, respaldó la reapertura con un planteo indispensable: que los destinatarios de esos volúmenes sean exclusivamente buques fresqueros.
Desde la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera y Fresquera (AEPCyF) apoyamos de lleno esta postura. Las plantas de procesamiento en tierra de Mar del Plata vienen advirtiendo dificultades constantes para abastecerse de merluza fresca, una situación que pone en jaque la continuidad de las PyMEs industriales y los puestos de trabajo en el fileteado.

POR QUÉ EL FRESQUERO MARCA LA DIFERENCIA EN LA COMUNIDAD

En la actividad pesquera, el impacto económico depende directamente del modelo de operación:

  • El buque congelador o factoría: Captura, procesa y congela en altamar. Su descarga ingresa consolidada en cajas para exportación, con un requerimiento casi nulo de manufactura local.
  • El buque fresquero: Desembarca el pescado entero o eviscerado en cajones con hielo. Cada marea que amarra en la Banquina o en los muelles de ultramar activa una cadena que abarca a estibadores, hieleras, transportistas, fileteros, despinadores y talleres navales.
  • Asignar cuota de merluza a buques congeladores podrá alimentar una estadística de comercio exterior, pero volcarla a la flota fresquera es lo que sostiene el salario y la actividad diaria de los barrios vinculados al puerto marplatense.
  • El escenario del último cuatrimestre
  • Con la zafra de langostino en aguas nacionales ya concluida formalmente el 13 de septiembre, la totalidad de nuestra flota fresquera se encuentra en su base de operaciones. Para que las PyMEs armadoras puedan planificar sus mareas de merluza y variado costero en los meses que restan, se requieren medidas claras:
  • Resolución ágil en el CFP: Que la reapertura de la reserva y su asignación prioritaria a barcos fresqueros se concrete sin demoras administrativas en las próximas sesiones de septiembre.
  • Compromiso de descarga provincial: Vincular de forma estricta las cuotas reasignadas a su desembarque y procesamiento en plantas de la provincia de Buenos Aires.
  • Equilibrio en los costos de muelle: Evitar que los incrementos en tasas portuarias, combustibles e insumos náuticos absorban la rentabilidad mínima necesaria para salir a navegar.

El recurso pesquero del Mar Argentino le pertenece a todo el país y su administración debe responder al bien común y al desarrollo social. En un año en el que las descargas oficiales en Mar del Plata ya mostraron una caída del 19% (Fuente: Revista Puerto), no tiene sentido que existan cuotas de merluza retenidas en el papel mientras los barcos fresqueros están listos para zarpar y las mesas de corte de nuestras plantas trabajan a media máquina. La prioridad debe ser, siempre, el trabajo argentino en tierra.