En el primer bimestre el conjunto íctico bonaerense retrocedió 39% en la comparación interanual. Especies como corvina, pez palo, pescadilla y rayas registran caídas similares. Los desembarques de besugo superan el 50%. “No nos dan los números” reconoció Sebastián Agliano, gerente de la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera.
Así como el calamar registra una de las temporadas más abundantes de la historia de la pesquería, con casi 130 mil toneladas desembarcadas en apenas dos meses de zafra, la otra cara de la moneda la constituye el variado costero bonaerense.
Hasta el pasado 3 de marzo las descargas totalizaron 5.111 toneladas, un 39% menos que el año pasado cuando la flota costera y de rada/ria que opera sobre el recurso habían sumado 8.391 toneladas. La mayoría de las descargas (4997 toneladas) se declararon en el puerto de Mar del Plata.
El variado costero se conforma con más de treinta especies de peces óseos y cartilaginosos (como corvina, pescadilla, brótola, gatuzo) que habitan el litoral costero de la Provincia de Buenos Aires. Es la principal pesquería comercial y artesanal de la región, caracterizada por desembarques multiespecíficos en aguas poco profundas.
“No nos dan los números, esa es la explicación para lo que muestra la estadística”, resumió Sebastián Agliano, gerente de la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera. El dirigente había dicho durante su participación en el Foro PescAR que la flota había dejado de ir a pescar determinadas especies porque la mejora que podían conseguir en el precio se iba por el escape, aludiendo a un mayor consumo de combustible.
El principal recurso del variado costero, la corvina rubia, muestra un descenso del 37%. Este año se declararon desembarques por 1.533 toneladas cuando el año pasado habían sido 2.421 toneladas. “Vale lo mismo que hace dos años y no hay muchos estímulos para ir a pescarla. Lo mismo que el pez palo…”, explica el Gerente.
Esta pesquería, que ha iniciado el Programa de Mejoras con vistas a obtener la certificación, incentivada por una empresa australiana, principal destino de las exportaciones de la especie, muestra un retroceso en los desembarques del 37%. Hasta el 3 de marzo se descargaron 857 toneladas, contra las 1.355 toneladas de 2025.
En el caso de besugo, la caída alcanzó el 52% en la comparación interanual: 579 toneladas contra 1.193 toneladas en 2025. “Hubo embarcaciones que fueron a buscarlo, pero no encontraron”, dijo el dirigente de la Asociación.
Agliano reconoció que también hubo barcos que arrancaron más tarde, por reparaciones. En otros casos a las empresas armadoras les costó conformar la tripulación. En esta flota impera el sistema a la parte y desde hace un par de años le cuesta despertar interés en oficiales de puente, de máquinas y primeros pescadores, quienes prefieren elegir otras opciones de embarque mucho más rentables.
El descenso que muestran las descargas de variado costero es el más importante de los últimos cuatro años que muestra la estadística oficial. A las ya mencionadas 8.391 toneladas de 2025 le siguen las 8.294 en 2024 y 7.310 toneladas en 2023.


