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La realidad en el muelle de Mar del Plata no coincide con los discursos. Mientras los costos de operación se disparan, la posibilidad de salir a pescar variado costero se vuelve una misión casi imposible para nuestras PyMEs.

El desplome de los números: cuando las redes vienen livianas

Los datos del primer semestre de 2026 son contundentes y, para los que estamos en el día a día, muy preocupantes. Si comparamos con el mismo período del año pasado, la disminución en la extracción del variado costero bonaerense (ese ensamble de unas 30 especies como la corvina, pescadilla y gatuzo) ha sido drástica.
No es solo una cuestión de “suerte” en la marea. Estamos viendo una retracción económica que se traduce en menos barcos operando. El informe técnico que manejamos indica que esta caída sistemática de los rendimientos pone en riesgo la estabilidad del sector.

La pinza económica: el costo de soltar amarras

Hoy, armar una marea es un ejercicio de supervivencia financiera. El aumento en los combustibles y la inflación de los insumos (redes, víveres, repuestos que muchas veces son a valor dólar) ha licuado la rentabilidad.

“Muchas veces, los armadores preferimos dejar el barco amarrado porque el valor de la captura en muelle no llega a cubrir el gasoil de la salida. Es una decisión dolorosa: sabés que esa tripulación no cobra y que el mercado interno se queda sin pescado fresco”.

Esta asfixia económica genera un efecto perverso: para cubrir los costos fijos, el esfuerzo pesquero se concentra en zonas cercanas o se vuelve más agresivo, lo que termina afectando aún más al recurso.

El recurso en alerta: el caso de la corvina rubia

No podemos ignorar la pata científica. Informes del INIDEP y decisiones recientes de la Provincia de Buenos Aires, como el cierre anticipado de la zafra de corvina rubia por el alto porcentaje de juveniles capturados (llegando al 80% en algunos casos), nos marcan una señal de alerta.
Como hombres de mar, somos los primeros interesados en que el pescado esté el año que viene. Pero la protección del recurso debe ir acompañada de una gestión adaptativa que entienda que detrás de cada restricción hay familias que viven de esto.

¿Qué necesitamos para volver a puerto con esperanza?

Para que nuestras PyMEs pesqueras sigan siendo el motor de Mar del Plata, no basta con prohibir. Necesitamos:

  • Reglas claras y previsibilidad: Que nos permitan invertir sin miedo a que mañana cambien las condiciones.
  • Alivio en la estructura de costos: Especialmente en el combustible para la flota costera y rada ría.
  • Acompañamiento institucional: Que la pesca sea valorada como la economía regional estratégica que es, y no solo como una planilla de recaudación.
Reflexión institucional

Desde nuestra asociación, defendemos una pesca responsable porque amamos el mar, pero también defendemos el derecho al trabajo y a la inversión de quienes apuestan por Mar del Plata. El colapso no es solo biológico, es también económico, y estamos a tiempo de corregir el rumbo si trabajamos juntos: el Estado, los científicos y nosotros, los que conocemos el oficio desde el muelle.