PESCA ILEGAL: LAS CÁMARAS ELEVAN PETITORIO AL PRESIDENTE DE LA NACIÓN.

Las Cámaras Pesqueras de nuestro país, reunidas en INTERCAMARAS de la Industria Pesquera de la Argentina, se dirigen al Señor Presidente alertando acerca de la grave situación que se presenta en la Zona Económica Exclusiva Argentina, nuevamente generada por la actividad ilegal que buques pesqueros extranjeros están realizando en nuestras aguas, capturando, en este caso, calamar, con total descaro e impunidad.
Como todos los años, las flotas pesqueras extranjeras que operan a distancia (principalmente asiáticas y fundamentalmente china) gracias a importantes subsidios de sus estados de pabellón, se sitúan en las aguas aledañas a nuestra ZEE a efectos de aprovechar los desplazamientos de nuestras especies, ejecutando una real rapiña contraria a la soberanía nacional y también contraria a las normas del derecho internacional.
Nuestras Cámaras y diferentes asociaciones sectoriales, vienen denunciando reiteradamente estos hechos y sus consecuencias sobre la necesaria conservación de los recursos, la explotación nacional, el desenvolvimiento de las empresas argentinas, el empleo y las necesidades económicas y sociales de diversas regiones del país, en las que la industria pesquera es fuente de ingresos insustituible.
Ahora y, seguramente, asumiendo que los efectos de la pandemia del Covid 19 reducirían notablemente la capacidad de control y patrullaje de los límites externos de la jurisdicción nacional, más de 100 buques extranjeros fueron sorprendidos en plena explotación de calamar, en una clara y masiva incursión ilegítima dentro de la Zona Económica Nacional. Ya no solo repiten su también irregular y despreciable conducta en aguas internacionales adyacentes sino que exacerban su temeridad ingresando sin pudor alguno en aguas soberanas.
Estimando una captura de calamar diaria de 50 toneladas por buque, conforme a su capacidad, ya llevarían capturadas una cantidad similar o mayor a la captura de los buques argentinos en toda la temporada de pesca.
Si bien las consecuencias son claras, la característica de la operación debe destacarse para entender la gravedad de la situación:
– Los buques extranjeros, cuya presencia en el Atlántico Sudoccidental llega a más de 300 por año, operan con permiso expreso y subsidio del estado de la bandera.
– Dichos estados están agrediendo la soberanía nacional, los derechos sobre sus recursos y violan a sabiendas todas las normas y recomendaciones internacionales.
– La explotación no contiene parámetros científicos elementales y desconocen todas las medidas de conservación y administración que aplica en este caso nuestro país.
– La operación off shore se realiza con apoyo logístico en alta mar, mediante transbordo de combustible, suministro de víveres, etc. y/o con asistencia de algún puerto cercano, como Montevideo
– La producción obtenida se destina a su directa comercialización en el mercado Internacional o a su procesamiento y posterior exportación a los mismos destinos que concurre nuestra exportación pesquera, pero a precios de dumping, dañando gravemente las finanzas de nuestras empresas.
– Las condiciones de trabajo a bordo, calificables de trabajo esclavo, permiten operar todo el año con muy bajos costos de operación, favoreciendo su continuidad y expansión.
Asimismo, que los hechos y antecedentes que obran en poder de las autoridades, nos eximen de abundar en detalles para exponer aquí. Solo insistir en que los efectos que esta ilícita actividad implica son claramente insostenibles, para la industria pesquera nacional, para su propia existencia, para la sustentabilidad de los recursos y para miles de empleos que peligran en este contexto.
Dicho esto, es nuestra intención y voluntad, informar adecuadamente al Poder Ejecutivo y requerir una nueva actitud política para enfrentar una situación que continuamente se agrava y reclama acciones decididas en el marco de una estrategia pública destinada a garantizar el aprovechamiento sustentable de los recursos oceánicos nacionales, dando adecuada protección a los recursos y al desarrollo responsable de la industria nacional en el largo plazo.
La pesca argentina, no es sólo fuente de divisas, también lo es a su vez de empleo y soberanía y su incidencia económica y social se inserta en el contexto industrial con una participación e incidencia importante aunque poco divulgada y conocida por la comunidad.
Por ello solicitamos, al Señor Presidente, que sin dilación se arbitren todos los mecanismos operativos para obtener un mayor y permanente control y patrullaje de los espacios marítimos nacionales, aplicando las sanciones más severas a cualquier buque infractor que sea detenido o aprendido en ellas, independientemente de su bandera y cualquiera sea la relación externa bilateral que se tenga con el país de origen.
Sin otro particular, saludamos al Señor Presidente con la consideración más distinguida, esperando ampliar cualquier información que se nos requiera, cuando Usted lo considere conveniente.