Por: Sebastián Agliano.
Presidente de la AEPCyF
La reciente petición para autorizar a buques congeladores arrastreros a operar al norte del paralelo 41° bajo un supuesto “esquema especial” ha encendido todas las alarmas en el sector fresquero. No es un capricho; es la defensa de la Merluza hubbsi (Stock Norte) y del ecosistema que sostiene a cientos de familias.
Un retroceso que la biología no permite
Durante años, el Consejo Federal Pesquero y el INIDEP han mantenido restricciones claras para proteger las áreas de cría y reproducción. El Stock Norte de la merluza no se está recuperando de la manera esperada, y meter barcos de gran poder de pesca con redes de arrastre para buscar calamar en esa zona es, siendo generosos, una imprudencia biológica.
El problema del By-catch: Un buque arrastrero no elige qué entra en la red. Si buscan calamar al norte del 41°, el descarte de merluza juvenil y de variado costero será inevitable y masivo.
Sustentabilidad en jaque: No podemos permitir que el interés económico de corto plazo por una especie (el calamar) destruya el recurso que sostiene la actividad fresquera durante todo el año.
La dimensión social: El trabajo en tierra es la prioridad
A diferencia de los congeladores, que procesan a bordo y exportan directamente sin pasar por nuestras banquinas, la flota costera y fresquera es el motor de las plantas en tierra.
Mano de obra argentina: Cada cajón de pescado que baja un fresquero genera trabajo para estibadores, fileteros, transportistas y comerciantes locales.
Competencia desleal: Permitir que estas moles pesquen en zonas sensibles es “hacerles un sándwich” a las PyMEs familiares. Por un lado, la presión de la pesca furtiva o mal regulada y, por el otro, la pérdida de previsibilidad para quienes invertimos en el puerto.
Una cuestión de ética y transparencia
Resulta, cuanto menos, desprolijo que estas peticiones surjan de sectores que tienen vínculos estrechos con quienes deben auditar. La pesca argentina necesita reglas claras y transparencia absoluta. No se puede ser juez y parte cuando lo que está en juego es el patrimonio natural de todos los argentinos.
“Si queda el último pescado, lo quiero pescar yo”, parece ser la lógica de algunos. Nosotros decimos: si no cuidamos el recurso hoy, mañana no habrá pesca para nadie.
Reflexión institucional
Desde nuestra asociación, seguiremos firmes en cada mesa de negociación. La pesca no es solo sacar peces del agua; es gestionar un recurso biológico complejo y defender un tejido social que costó décadas construir. El paralelo 41° es una frontera biológica y social que debemos respetar.




